Me encantan los cactus. Desde pequeña he tenido verdadera pasión por este tipo de plantas. Son sencillos de mantener, bonitos, regordetes, con pinchos y muy decorativos. En la cocina mexicana se cocina y su sabor es excelente. Además, al parecer son perfectos para eliminar las radiaciones que desprenden nuestros ordenadores de sobremesa.

En este artículo vamos a enseñarte no solamente cómo cuidar un cactus sino algunas particularidades de esta singular planta. ¡Comencemos!

Qué son los cactus

Los cactus pertenecen a la familia de las cactáceas. Este tipo de plantas se caracterizan por ser espinosas y suculentas debido a su elevada carga de agua. En general los cactus provienen del continente americano. Sin embargo existe una variedad, los Rhipsalis baccifera, que se ha convertido en la excepción que confirma la regla. Este tipo de cactus es originario de África tropical, Madagascar y Ceilán. Hace solo unos pocos cientos de años que esta especie de planta se ha extendido por el Viejo Mundo. Parece ser que lo ha hecho transportada en el tracto digestivo de aquellos pájaros que migran de un continente a otro buscando el calor. Hay otra teoría según la cual se cree que también los troncos impulsados por las corrientes marinas pueden desprender estas semillas. Además de esta manera natural de trasladar esta singular planta, el hombre también se ha encargado de extender su cultivo. Hoy en día son muchos los lugares del mundo cuyas condiciones climáticas han permitido que esta especie se adapte cómodamente.

Aunque hay muchas plantas suculentas que recuerdan a los cactus, solo son cactus las que vienen de la familia de las cactáceas. Una forma sencilla de distinguirlas es por la areola. La areola es la estructura de la cual surgen las espinas y las flores.

¿Cómo son los cactus?

De forma general, físicamente los cactus se dividen en tres partes

  • El tallo. El tallo ocupa básicamente todo el cuerpo de la planta. Son de color verde intenso ya que se trata de una planta fotosintética. Además tienen un aspecto jugoso y regordete a causa del desarrollo de la parénquima. La parénquima es el término con el que se conocen a los tejidos vegetales. El tallo, a su vez, puede tener tres formas principalmente. Los cactus que tienen este tipo de tallo son planos y con forma de raqueta. Un ejemplo son los nopales. nopalesDe tipo columnar. ¿Recuerdas los típicos cactus alargados que salen en las películas del oeste? cactus columnarEsta variedad, conocida como saguado, es un ejemplo de cactus columnares. Estos tallos son cilíndricos y pueden tener o no ramificaciones. El último tipo de tallo es el globoso. Este tipo de tallos tienen forma de globo. Son muy redonditos y rechonchos. Un ejemplo de este tipo de tallo son las biznagas.cactus globosos
  • La aerola. Se trata de una estructura vegetativa que se sitúa sobre los podarios y costillas. En la parte superior de las areolas crecen las flores o meristemos floríferos. Los meristemos espinulíferos crecen en la parte posterior. En las areolas se pueden encontrar una especie de pelos parecidos al algodón y espinas. En las variedades más antiguas en vez de espinas se pueden encontrar hojas.
  • Las flores y los frutos. Lo normal es que las flores de los cactus sean solitarias. Muchas plantas suculentas, como la aloe vera, mantienen esta característica aunque no sean cactus. Estas flores la mayor parte de las veces son hermafroditas. En ocasiones son unisexuales. El perianto, la estructura que rodea los órganos sexuales de las flores, está compuesto por gran cantidad de tépalos que crecen en forma de espiral. Esta forma les da aspecto petaloide. En ocasiones, los tépalos externos tienen aspecto sepaloide. Respecto a los frutos estos suelen indehiscente. Es decir, que no se abren de manera espontánea cuando alcanzan su madurez. En muy pocas ocasiones estos frutos son secos.

¿Cuidar un cactus es complicado?

Realmente cuidar un cactus no es complicado. El problema es que muchas personas piensan que no hay que ofrecerle los mismos mimos que al resto de las plantas. Esto sucede porque se riegan con menos frecuencia. En este artículo vamos a enseñarte cómo cuidar un cactus. Muy pronto tendrás preciosos cactus en toda tu casa y podrás crear pequeños terrarios. Además nos encantará conocer tus trucos sobre cómo cuidar un cactus. No olvides enviárnoslos con tus comentarios. ¡Comencemos!

¿Que necesitas para cuidar un Cactus?

  • Tener uno o varios cactus
  • Leer el siguiente post
  • Ser un verdadero amante de esta singular planta
  • Seguir los consejos que vamos a ofrecerte
  • Consultar en un vivero cualquier duda que te surja sobre el cuidado de los cactus

Instrucciones para cuidar un Cactus

  1. Riega tus cactus con la frecuencia adecuada. Aunque muchas personas piensan que los cactus no hay que regarlos prácticamente no es así. La frecuencia de riego estará marcada por el tipo de tierra del que dispongan. También influye la capacidad que tenga el tipo de cactus para retener el agua. No hay que olvidar tampoco la temperatura del lugar en cuestión y la cantidad de humedad que hay en el ambiente. Pero ¿cómo comprender todos estos consejos sin morir en el intento? En general, si sigues los siguientes consejos te será fácil saber cómo regar tus cactus. En primavera lo más aconsejable es regarlos aproximadamente cada dos semanas o 10 días. Hay que proceder así a principios de la primavera. Es decir, cuando ya no haya riesgo de heladas y la planta está comenzando a brotar. En verano (y en general en los meses más cálidos) lo adecuado es aumentar la frecuencia de riego. En este periodo, como el ambiente está más seco y hay menos probabilidades de lluvia lo más adecuado es regarlos cada 4-8 días. En otoño la intensidad de riego ha de ir reduciéndose progresivamente. Lo mejor es que durante esta estación riegues tus cactus con poca frecuencia. La idea es suprimir prácticamente por completo el riego durante esta época para que las plantas entren en reposo. En diciembre y enero lo más normal es que ya no las riegues o que simplemente les des un riego muy muy suave cada 20-40 días.Cactus: Cómo cuidar un Cactus
  2. Mantén tus cactus a las temperaturas adecuadas. Es normal que durante el invierno nuestros cactus tengan que soportar temperaturas más cálidas cuando viven dentro de casa o en oficinas. Esto sucede por el contacto directo con las calefacciones o climatizadores. Si tu cactus se encuentra en una habitación con una temperatura superior a los 20º no permitirás que entre en su periodo de reposo invernal. Este reposo es muy importante para el desarrollo y supervivencia de tus cactus. Ten en cuenta que la temperatura tampoco debe de ser inferior a los 7º. Los cactus, por norma general, no son capaces de aguantar temperaturas más bajas de manera prolongada. Ten también la precaución de que no haya mucha humedad o frío en el espacio en el que se encuentran viviendo.Cactus: Cómo cuidar un Cactus
  3. No olvides la luz del sol. Está claro que los cactus necesitan nutrirse de los rayos del sol. No en vano provienen de climas muy cálidos. No obstante hay ciertas variedades que no aguantan el sol directo. Pero, ¿qué especies no tienen problemas con el contacto directo con el sol y cuáles si? En general todos aquellos cactus con muchos pelos y espinas están preparados para que los rayos de sol incidan directamente sobre su tallo. Sin embargo, aquellos que casi no tienen espinas y los crasas o suculentas, necesitan sombra. No olvides que también han de estar bien ventilados.
  4. Los cactus también necesitan abono. Por lo general los cactus están acostumbrados a vivir en tierras muy pobres y prácticamente sin nutrientes. Esto no implica que no se puedan plantar en tierras de mejor calidad. De ser así, los cactus crecerán mucho más fuertes y tendrán una floración verdaderamente preciosa. La tierra más adecuada para los cactus es aquella muy porosa, con un nivel de nutrientes moderado, una retención media de la humedad y un ph próximo al 6. Puedes encontrar tierras ya preparadas para tus amigos los cactus. También existen fertilizantes especiales para ellos. Los fertilizantes solo han de usarse durante la primavera, cuando los cactus están en pleno proceso de crecimiento.
  5. Trasplanta tus cactus cuando sea necesario. Si observas que han dejado de crecer o que la raíces se están expandiendo entre los agujeros de drenaje de la maceta, ¡ha llegado el momento de trasplantarlos! En estos casos recuerda utilizar una maceta un poquito más grande que la actual para que pueda desarrollarse y crecer un poquito más. Las mejores macetas para este tipo de plantas son las hechas de barro o los cuencos. Utiliza guantes para trasplantarlas y así evitarás pincharte. A la hora de colocar la tierra ubica una capa de drenaje (por ejemplo tierra volcánica) abajo seguida por otra capa especial de tierra para cactus. Introduce entonces el cactus y rellena los huecos con más tierra. Puedes poner una última capa de tierra volcánica para decorar y para que el cactus nunca entre en contacto directo con el agua. Trasplanta siempre tus cactus en primavera para facilitar su crecimiento.Cactus: Cómo cuidar un Cactus

Consejos para cuidar un Cactus

Recuerda que a temperaturas inferiores a los 10º no hay que regar los cactus. Si lo haces terminarás por pudrir sus raíces.

Cuando riegues recuerda hacerlo de tal manera que mojes bien el suelo. Debe de quedar todo bien empapado par que el agua penetre correctamente. Si haces riegos superficiales no lograrás buenos resultados y el agua no llegará hasta las raíces.

Recuerda que antes de volver a secar tu cactus la tierra debe de estar bien seca.Cactus: Cómo cuidar un Cactus

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