El ajo es un cultivo que genera gran cantidad de trabajo, de mano de obra, ya que su consumo mundial es muy grande. No solo en la cocina de todo el mundo sino también porque tiene muchas propiedades medicinales  que lo hacen un acompañante de la cocina y el hogar infaltable. El uso del ajo no  sólo es para dar sabor a tus comidas sino que previene el cáncer de estómago, ayuda a reducir el colesterol, es un buen antihipertensivo y muy bueno para el corazón.

En Doncomos.com te enseñaremos cómo y cuándo sembrar ajos para que puedas hacer este cultivo en tu jardín o en tu pequeña huerta y así tener para tu consumo personal los mejores ajos.

También te enseñaremos cómo conseguir y seleccionar  las semillas para sembrar ajos, cómo hacerlo, cuál es la tierra ideal, en qué momento del año, qué cuidados requiere esta planta y cómo  cosechar los mejores ajos para llevarlos a tu cocina.

¿Que necesitas para y cuándo sembrar ajos?

  • Semillas de ajo (dientes de ajo con su cubierta)
  • Tierra preparada para cultivo
  • Abono natural: estiércol
  • Riego y horas de sol

Instrucciones para y cuándo sembrar ajos

  1. Conseguir las semillas de ajo es lo más simple ya que los dientes de una cabeza de ajo no son otra cosa que las semillas. Toma una cabeza de ajo y separa los dientes sin quitarle la cáscara o piel seca  que los envuelve.ajos2
  2. El lugar para sembrar las semillas debe ser soleado, requiere de varias horas de sol por día para germinar y crecer saludable.
  3. El clima muy frío no es bueno para el ajo pero tampoco el calor excesivo por lo tanto si lo siembras en una zona donde hace demasiado calor deberás compensarlo con riego.
  4. En primer lugar debes  preparar la tierra un tiempo antes de sembrar ajos, removiéndola bien, abonándola con estiércol y aireándola. Cuando vayas a sembrar ajo vuelve a remover la tierra para que esté bien esponjosa.
    ajo5
  5. La tierra ideal para sembrar ajo es en suelo plano con buen drenaje poca salinidad y pedregosidad. Si en ese lugar hubo ajo o cebolla sembrado en dos o tres años consecutivos no es bueno para volver a sembrar ajos, es necesario dejar descansar la tierra, enriquecerla o sembrar otro tipo de cultivo.
  6. Puedes sembrar los ajos en una maceta pues no requieren de mucha profundidad ya que sus raíces no son demasiado grandes. También puedes hacerlo en la tierra, si tienes una huerta, haciendo surcos separados a unos 80 cm.
  7. Los dientes o semillas deben ser separados unos días antes de sembrarlos para evitar que se deshidraten y pierdan el poder germinativo que tienen, es decir que no duran mucho una vez que se los separa, no más de una semana.
  8. Una vez abiertos los surcos se colocan los dientes de ajo con las puntas hacia arriba y separados a unos 8 o 10 cm entre uno y otro. Luego se tapan con una capa de tierra de 4 o 5 cm. Si lo haces en un lugar pequeño como una maceta se puede hacer unos pequeños hoyos y colocar allí los dientes de ajo.
  9. Luego de sembrar los dientes o semillas de ajo debe hacerse el primer riego cuidando que el agua drene y que no se hagan charcos. Esto puede formar una costra en la tierra que no deje emerger la planta. El riego no es diario aunque depende de la zona en que se haya sembrado. El segundo riego deberá hacerse a los 10 o 15 días. De este modo se continúa  regando. Si la zona es muy seca puede requerir de más riegos o cuando comienza a hacer calor. No se riega muy seguido sino a  intervalos  mínimos de una semana.ajo4
  10. Es necesario mantener la tierra permeable por lo que se rastrilla la superficie o se remueve un poco para que la planta se desarrolle bien, se quitan los terrones o se desarman y se saca la maleza.
  11. El momento de cosechar el ajo es cuando se ve la planta un poco marchita y amarillenta. ajo3
  12. Siempre es conveniente suspender el riego antes de cosechar los ajos para que cueste menos sacarlos de la tierra. Este procedimiento puede realizarse con ayuda de una pala que nos afloje la tierra pero teniendo mucho cuidado de no lastimar los ajos que vamos sacando.

Consejos para y cuándo sembrar ajos

  • El riego debe ser diario pero de modo que la tierra lo absorba y llegue a las raíces de la planta.
  • Evita el estancamiento del agua ya que esto puede hacer que la planta se enferme por el exceso de humedad.
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