Los tomates son tan versátiles que hasta su naturaleza de vegetal o fruta sigue en discusión. Este alimento orgánico es uno de los acompañantes más populares en las comidas de todo el mundo. Cultivar tomates es una práctica cada vez más popular, porque simplemente puedes consumirlo crudo, con un poco de sal o especies.

Las variadas presentaciones en las que puedes llevarlo a la mesa son una de las cualidades que lo hacen el favorito de todos:

  • Ensaladas.
  • Guisos.
  • Salsas.
  • Jugos.
  • Sopas.
  • Purés.

El sabor del tomate siempre se adapta a tu plato sin importar la cultura gastronómica ni la zona geográfica. Sus beneficios nutricionales es otra cualidad que hace de los tomates una alimento básico para tu dieta. Además de su gran sabor,  aporta a tu organismo vitamina A, vitamina C, vitaminas del complejo B (tiamina, niacina y B6) y vitaminas k y E. También contiene proteínas y minerales como el magnesio, el fósforo y el potasio; azúcares y fibra como carbohidratos.

Beneficios del consumo de tomates

  • El consumo de tomate nos hace menos propensos a enfermedades cancerígenas, pues contiene antioxidantes como el licopeno.
  • La piel del tomate contiene glutatión, otro antioxidante que combate radicales libres de nuestro cuerpo.
  • La ingesta de tomates disminuye la presión arterial y mantiene el hígado saludable.
  • Fortalece el sistema inmunológico y conserva la buena salud de dientes y huesos.
  • Gracias a la vimana C que aporta, refuerza el organismo para evitar resfriados.
  • Eleva el potasio del cuerpo.
  • Contribuye a mejorar problemas diuréticos, acabando con los excesos de líquidos.
  • Es un alimento completo para deportistas y estudiantes, pues aporta energía física y mental.

Instrucciones para cultivar tomates

Cultivar tomates es una tarea sencilla, que no requiere de mayores esfuerzos y técnicas más allá de las exigencias generales del cultivo de vegetales y frutas.

cultivar tomates

A continuación, te presentamos paso a paso las instrucciones para cultivar tomates:

  1. Primero, prepara la tierra.
  2. Es fundamental que el suelo donde vayas a cultivar tomates tenga suficientes nutrientes para obtener una planta saludable.
  3. Abona le terreno mezclando la tierra con un manto de composta o abono para que las semillas reciban directamente los nutrientes.
  4. Asegúrate de que las semillas  no se desperdicien en la superficie de la tierra.
  5. La profundidad de las semillas no debe ser mayor a su tamaño, lo que significa que una capa delgada de tierra es suficiente.
  6. Cuando empiecen a germinar las semillas, el proceso de riego debe ser controlado, rociar las gotas suficientes para mantener humectada la tierra, sin inundarla.
  7. Los tomates requieren diariamente unas siete horas de sol, para que los frutos crezcan sanos y sabrosos.

¿Que necesitas para cultivar tomates?

Los recursos necesarios para cultivar tomates son bastante fáciles de obtener, de hecho, es posible que en casa puedas conseguirlos todos. A continuación, te mostramos una lista de los materiales que necesitas para el cultivo de tomates y la forma en que puedes conseguirlos:

  • Las semillas de tomate es lo primordial. Para ello, toma de la nevera el tomate más maduro y extrae las semillas con su jugo y todo.
  • Consérvalas en un vaso por tres días para que fermenten, luego lava las semillas y déjalas secar por tres días más.
  • El abono o capa orgánica que necesitas para fertilizar la tierra, puedes prepararlo con estiércol y desechos de vegetales.
  • Recuerda que es importante fertilizar para aportar nutrientes al suelo.
  • El clima es un factor importante, asegúrate de no cultivar tomates en una época muy fría, un ambiente cálido es lo ideal.
  • La ubicación también es fundamental, debes colocar tus cultivos de tomates en un lugar donde reciban suficiente sol.

Consejos para cultivar tomates

Aunque ya conoces los pasos a seguir para cultivar tomates de la forma más eficaz y sencilla, toma en cuenta estos sencillos consejos que te garantizarán frutos más sanos y sabrosos.

huerto de tomates

  • Utiliza pequeñas macetas o contenedores en la plantación de las semillas.
  • Puedes utilizar tanto luz solar como iluminación artificial durante la primera plantación.
  • Pasado los dos meses de la siembra, y cuando esta tenga sus primeras hojitas, trasplanta tus brotes a una cama de cultivo, para darle mayor espacio a la raíces.
  • El lugar de la replantación debe recibir directamente los rayos del sol.
  • Después de trasplantada, cada cuatro días debes regar directamente las raíces y no las hojas, pues se pueden enfermar.
  • En la medida de su crecimiento, entierra una vara de madera al lado de la planta y sujétala a esta, para que el peso de los frutos no tumben al suelo la planta.
  • Las hojas que crecen en la parte inferior de la planta son más susceptibles a enfermarse.
  • Por lo tanto, debes cortar estas hojas con cuidado porque pueden perjudicar el resto de la planta.
  • Los brotes que crezcan en medio de las ramas no producirán frutos.
  • A pesar de que no den frutos sí absorberán los nutrientes de la planta, por eso también te recomendamos eliminarlos.
  • No olvides utilizar un insecticida que acabe con las plagas.
  • Recuerda que la mosca blanca dañarían por completo todo tu huerto.
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