Una de las cosas más bonitas que podemos hacer en esta vida, es germinar semillas, ya que no hay nada que represente de una manera más gráfica la vida y su nacimiento.

Una semilla es el inicio de una planta, es como una especie de objeto sólido que contiene todo el código genético de una planta, siendo una especie de equivalente al óvulo fecundado de los seres humanos, es decir, al cigoto.

Por este motivo, decimos que hacer germinar semillas es bastante bonito, ya que a quien no le gusta crear vida desde 0. Por ejemplo, seguramente recuerdes como cuando eras pequeño, germinabas una pequeña planta en el envase de un yogur, en el cual echabas tierra agua y la semilla mágicamente germinaba.

Yo al menos recuerdo esas épocas con mucho cariño, ya que era muy bonito cuidar a la semilla, ver como iba germinando y tratar de hacerla más grande para el final trasplantarla a otro lugar. Sin duda una de las muchas cosas mágicas que tiene la infancia.

Sin embargo, ya somos adultos y en un mundo dominado por las prisas, el dinero y la falta de alegría, hemos dejado de tener ilusión por estas cosas. Muchas veces no damos a las cosas pequeñas la importancia que se merece y no nos quedamos con ellas, algo que desde mi punto de vista es un tremendo error.

En su lugar, lo que hay que hacer es tratar de disfrutar de las cosas pequeñas y germinar una semilla es una de ellas. Digamos que es el equivalente en las plantas a criar un hijo, ya que vamos a ver cómo crece hasta que con un poco de suerte y buenos cuidados, se hace una planta adulta.

Además de por la nostalgia y todo eso, hay que tener en cuenta la utilidad práctica de aprender a hacer esto. Si por ejemplo tenemos un huerto o tenemos la intención de tener uno, germinar semillas es una de las cosas básicas que debemos saber para poder tener más plantas.

Es más, cuando sepas germinar semillas, vas a poder tener un ciclo infinito de plantas gratuitas, ya que la naturaleza te regalará nuevas semillas por cada planta que logres germinar, pudiendo a su vez seguir germinando estas semillas.

Esto además de ser algo precioso que representa la vida, es algo que te va a hacer ahorrar mucho dinero, ya que imagínate tener tu propio huerto de hortalizas, el cual podrás usar luego para comer en casa en vez de ir al supermercado.

Incluso puedes ganar dinero de esto, ya que hay gente que cultiva sus propias frutas y hortalizas y las vende a otras personas. De esta manera, pueden también ganar dinero mientras dan a otras personas un producto de calidad.

Y digo de calidad porque los productos que nosotros mismos cultivamos tienen la ventaja de que no cuentan con pesticidas ni tóxicos que tienen los cultivos a gran escala. De esta manera, vamos a poder también tener una buena salud a la vez que tomamos algo rico y natural.

Finalmente, otra de las utilidades de plantar una semilla es simplemente como hobbie, el cual puedes compartir con tu pareja y tus hijos, haciendo que esto sea algo que os va a unir mucho como pareja sin lugar a dudas.

Viendo que son todo ventajas, seguro que te han entrado muchas ganas de plantar una semilla. Sin embargo, seguro que ya no te acuerdas de esas épocas del colegio en las cuales lo hacías y necesitas que alguien te refresque la memoria.

Por eso no te preocupes, ya que en el día de hoy, vas a aprender paso por paso cómo puedes cultivar una semilla fácilmente, para que de esta manera, puedas plantar en tu casa o tu jardín y tener una planta que ha sido prácticamente tu creación.

Instrucciones para germinar semillas

  1. Conseguir la semilla:
    El primer paso que debemos seguir para poder plantar una semilla es obviamente conseguir una semilla. Esto lo podemos hacer de varias maneras, las cuales seguro que has podido hacer alguna vez y no has pensado. En primer lugar, puedes conseguir la semilla en una tienda de hortalizas o de flores, en las cuales hay semillas de todo tipo de plantas. También puedes hablar con un agricultor que quiera venderte estas semillas a un precio aceptable. También puedes comprar semillas a otras personas, que tienen una planta propia y quieren sacar algo de partido con las semillas. Si tienes un poco de suerte, un amigo te puede regalar semillas de alguna planta. Finalmente puedes buscar el fruto de alguna planta y buscar las semillas dentro del mismo. Una vez lo hayas encontrado, ya tendrás una semilla para plantar y de forma gratuita.
    Cómo germinar semillas
  2. Preparar la tierra:
    El siguiente paso que debemos dar es preparar la tierra, una de las partes más importantes que debes tener en cuenta. La planta y la tierra son todo uno, ya que las plantas se agarran a la tierra con sus raíces para poder conseguir todos los nutrientes que la tierra tiene para ofrecer. Por este motivo, hay que hacer especial hincapié en la tierra que compres, tratando de que sea de calidad y que respete a la planta. La cantidad de tierra y el lugar de la plantación va a depender mucho de la planta, ya que hay plantas que necesitan mucha profundidad y espacio, otras que no necesitan mucho y otras que apenas tienen raíz. Aquí se trata de buscar información sobre cada planta en concreto y de adaptar la tierra y el tiesto a lo que quieras de la planta.
  3. Regar cuando toca:
    Ahora es el turno del riego, es decir, de dar agua a la planta. Esto realmente depende mucho de la planta, ya que hay plantas que necesitan mucha agua y otras que poca. El truco para saber cuanto tenemos que regar una planta, es buscar el origen de la planta, es decir, cual es su hábitat natural. Como la naturaleza es sabia, vamos a poder saber que las plantas van a estar solamente situados en climas que les favorezcan, por lo tanto, lo que tenemos que hacer es tratar de imitar lo máximo posible estos climas para que la planta esté a gusto. Por ejemplo, si tenemos un cactus que vive en el desierto, estos con poca agua ya van a sobrevivir. Sin embargo, si tenemos alguna planta húmeda como la lavanda, vamos a necesitar mucha más cantidad de agua para que sobreviva, ya que si echamos poca agua esta planta se va a morir literalmente. Quitando casos como plantas de agua, nunca debes encharcar las plantas, es decir, que debes evitar a toda costa echar demasiada cantidad de agua, tal cantidad que cree charcos. Las plantas se ahogan con mucha agua, demostrando así el dicho de que lo poco gusta y lo mucho mata.
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  4. La importancia de la luz:
    La luz es indispensable para la planta al mismo nivel que el agua, ya que es otro de los muchos productos que se necesitan para poder realizar la fotosíntesis. La luz del sol es un factor determinante para la planta, sin embargo, en unas más que en otras. Hay plantas que con un poco de radiación difusa del sol ya pueden sobrevivir y en cambio hay otras que necesitan mucha más luz para poder crecer. De nuevo nos tenemos que fijar en la naturaleza y proporcionar a la planta la luz que tiene en sus respectivos hábitats naturales, para así tratar de que estén adaptadas a la luz que realmente necesitan, ni más ni menos.
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  5. La importancia de renovar la tierra:
    Aunque ya hemos hablado de la importancia de tener una buena tierra para nuestra planta, no hemos hablado nada de abonarla, es decir, de la renovación de la misma. El abono, el cual a menudo son excrementos, tiene como objetivo la renovación del suelo, ya que este va a coger los nutrientes del abono , los cuales van a ser recogidos por la planta a través de sus raíces. Afortunadamente, no vas a tener que usar excrementos para abonar si no quieres, ya que desde hace ya muchos años, existen abonos sintéticos que realizan esta función sin el mal olor y sin la desagradable sensación de ello. Lo que hay que hacer es abonar la tierra cada cierto tiempo, tiempo que de nuevo dependerá del tipo de planta que estemos plantando.
  6. La importancia del clima:
    Ojo, no es lo mismo clima que luz solar, así que si vas a pensar que estamos repitiéndonos, te diré que no. El clima tiene que ver con el conjunto de actividades meteorológicas de una zona concreta, es decir, el sol,el viento, la temperatura y la humedad de la zona. Aquí es muy importante tratar de que la planta esté adaptada al clima natural de donde es, ya que si por ejemplo tratamos de meter una planta que es de climas fríos en climas cálidos, obviamente se va a morir. De nuevo, hay que buscar información sobre tu planta en concreto y tratar de que las condiciones naturales para que viva sean correctas, para de esta manera evitar a toda costa que la planta sufra algún tipo de mal o problema.
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