A través de las plantas, también se puede conocer la historia de muchas culturas. En este caso, el maíz tiene su origen en los pueblos indígenas de México que iniciaron su plantación numerosos siglos atrás. Actualmente, la cosecha de maíz es una de las más elegidas como componente en la ensalada siendo parte de las recetas vegetarianas.

¿Qué es el maíz y cuándo sembrarlo?

Actualmente, el maíz se siembra en prácticamente todo América Latina y constituye junto al chile, el frijol y la calabaza un alimento fundamental en todo el continente americano. El clima es fundamental a la hora de elegir este tipo de cosecha. Requieren mucha presencia del sol y un riego constante. Precisamente, las temperaturas en América Latina y Centroamérica siempre se suelen mantener altas. Por ello, en Estados Unidos, la producción es mucho más baja debido a que las zonas de producción están más limitadas. Así, en el hemisferio sur la ventana de producción va desde septiembre a enero principlamente, mientras que en el norte se extiende entre marzo y abril, para realizar la cosecha a finales de verano.

El maíz fue uno de los alimentos principales que se importaron a Europa, después del descubrimiento de América en el siglo XV. En España, de hecho, se inició su producción en toda la zona gallega y cantábrica, aunque actualmente no son los principales productores de maíz de nuestro país. El maíz presenta dos tipos de raíz, las primarias y las adventosas requiriendo suelos hidratados constantemente para prevenir la aparición de sequía que pueda malograr la cosecha. Así, el pan de elote, muy típico en México, necesita del maíz.

El tallo  es precisamente por donde circulan las sustancias alimenticias, mientras que las hojas son las encargadas de hacer nacer a lo que se conoce como mazorca, donde dentro de ellas estarán los granos que consumiremos posteriormente. Al ser una planta de tipo minoica, podemos encontrar flores de los dos géneros. Dentro de ellas, se encuentran los granos que son frutos totalmente independientes. La cantidad de producción está limitada al número de granos realizados por hilera, que a su vez están limitadas al número de mazorcas producidas. Además del consumo, el maíz es considerado un importante modelo utilizado para el estudio de la genética y la biología del desarrollo. Actualmente, uno de los centros más importantes se encuentra en Chicago, donde alcanzan las 80.000 muestras.

Beneficios de comer maíz

Ingerir granos de maíz tiene numerosos beneficios nutricionales para nuestro organismo. Los más destacados son los siguientes:

  • Previene cualquier tipo de cáncer. El maíz cuenta con una fuente importante de antioxidantes y, por tanto, previene la aparición de numerosos tipos de cáncer. De hecho, algunos de sus componentes han sido usados con éxitos para combatir algunos tipos de cáncer como el de mama o el de próstata.
  • Reduce el colesterol. También es rico en fibra y, por tanto, ayuda a regular el sistema digestivo y también reduce los niveles de colesterol en nuestro cuerpo. La glucosa que aporta el maíz también previene la aparición de enfermedades de tipo cardiovascular.
  • Aportan proteínas. Muchas personas consumen una taza de maíz, pero el resto no sabe la razón. Básicamente, es por la cantidad de proteínas que ingerimos. Concretamente, casi un 10% de las recomendadas diariamente.
  • Ayuda a que no aparezcan signos de anemia. También cuenta con una importante cantidad de minerales, tales como el cobre, el hierro o el zinc, entre otros. El hierro, de hecho, está destinado a prevenir la aparición de anemia, mientras que otros como el fósforo o el magnesio también están presentes.

No es extraño que desde siglos atrás, sembrar maíz haya sido una de las principales cosechas en el continente americano. Todas las propiedades que aporta al cuerpo lo convierten en extremadamente necesario para incluir en cualquier tipo de dieta.

Cómo sembrar maíz

A la hora de sembrar maíz es realmente importante la elección de la semilla, ya que eso condicionará la mazorca final que recogeremos como cosecha. Para entendernos, la semilla son todos los granos secos de una mazorca, que estarán listos aproximadamente 120 días después de su germinación de la planta. Una vez realizado esto, tome la mazorca y proceda a colgarla en un lugar donde no haya humedad por un período de dos semanas. A la hora de seleccionar las semillas, es imprescindible que sean de mazorcas grandes, ya que en el 90% de las ocasiones saldrá el mismo fruto. Los granos centrales también tienen un mejor rendimiento que el de los laterales. Obviamente, las mazorcas orgánicas son más recomendables que las que vienen de los sobres, pero en cualquier caso y como último recurso también sirven estas últimas.

Una vez tenemos las semillas, el siguiente paso es seleccionar correctamente el lugar donde vamos a realizar la plantación. En este caso, y como hemos mencionado anteriormente, el verano y la primavera son las estaciones ideales para la plantación del maíz, ya que es un tipo de cosecha que requiere una exposición continuada de los rayos de sol. De hecho, en Centroamérica es precisamente el clima del que disponen durante todo el año, así que pueden cultivarlo siempre sin problemas. Sin embargo, coincide con las épocas del año donde se produce un mayor número de plagas. De esta forma, se requerirán los correctos recursos de prevención para que no se malogre la cosecha y se eche a perder todo el dinero que se ha invertido en ella. Además del sol, las mazorcas de maíz también requieren agua y un buen drenaje, así que será necesario optar por un suelo arenoso o arcilloso para aumentar su rendimiento. La arena, además, también cumplirá la función de evitar el compacto de las zonas húmedas. Debe ser un suelo con un mínimo de profundidad, así que se deberá cavar si no es así, mientras que el pH ideal fluctúa entre 6 y 7. El tipo de siembra que se necesita para plantar maíz debe ser directo, y nunca usando semilleros. Depositaremos dos semillas para empezar y, posteriormente, lo regaremos con agua. Su germinación se realizará entre 8 y 12 días, y durante este tiempo será muy importante desyerbar las plantas para evitar la aparición de hongos y plantas. Durante el período de germinación se deberá regar dos veces al día para un correcto desarrollo de la planta.

Posteriormente, se deberá aumentar la cantidad de agua suministrada, regar siempre por la mañana y hacerlo siempre en la raíz, y nunca en las hojas o las flores. Como se ha dicho, nunca debe faltar agua, pero también se debe evitar su acumulación ya que puede ser contraproducente. El maíz es una planta minoica, por lo que tiene la capacidad de generar tanto flores macho como hembras. El macho generará polen y cuando este alcance su máximo esplendor deberá vertirse sobre la hembra. La cosecha estará lista en aproximadamente 70 o 80 días, tomando como referencia cuando la flor se vuelva marrón. Una de las grandes recomendaciones es realizar la cosecha por la mañana, y cuando la temperatura esté baja. Una vez completada, inmediatamente guarde las mazorcas en la nevera después de haberlas mojado con agua fría hasta el momento que sean consumidas directamente. Así, se conseguirá evitar la pérdida de sabor. Con todo, el maíz sembrado manualmente aportará un extra de sabor y se convertirá en un excelente acompañante para muchos tipos de ensalada distintos para ser consumidos en numerosos contextos.

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