El crisantemo es un flor muy colorida y brillante que decora muy bien cualquier tipo de entorno, ya sea en el interior de las casas o en parques y jardines. Tienen un gran abanico de tonos y colores, que van del blanco al amarillo, pasando por el púrpura, el lavanda, el burdeos o el rosado. También son muy variadas las formas y tamaños, además de que existen más de 40 especies de crisantemos por todo el mundo.

Es una flor otoñal y en España y en otros países el crisantemo está muy asociado al día religioso de Todos los Santos, cuando la tradición marca que se visiten los cementerios para recordar a todos los familiares y amigos difuntos, rindiéndoseles homenaje con la colocación de ramos de flores, sobre todo crisantemos, sobre las tumbas y lápidas. Esta celebración ocurre el 1 de noviembre para la iglesia Católica, mientras que para las ortodoxas es el primer domingo después de Pentecostés, en mayo.

En este artículo también te contamos mucho más sobre el cuidado de los crisantemos.

Sin embargo, la gran belleza de los crisantemos y su despliegue de colores la hacen perfecta para ornamentar los jardines y patios, balcones y parques y llenarlos de alegría, a pesar de esa relación tradicional con la tristeza de los funerales.

Si quieres conocer más cosas sobre esta flor y sobre cómo cuidarla, plantarla, para que puedas disfrutar de ella durante mucho tiempo, te damos algunos datos sobre los crisantemos, sobre cómo cuidar un crisantemo.

Crisantemos: Cómo cuidar un crisantemo

La planta

Antes de 1999 había muchas más especies de crisantemos, según las organizaciones mundiales de botánica, pero en ese año, muchas se incluyeron en otros géneros, por lo que ahora las reconocidas como crisantemos son 43.

Es una hierba perenne -que se reproduce a lo largo de años- que alcanza el metro y medio de altura, y que da las famosas flores amarillas, blancas y de otros colores. Es originaria de China y del nordeste europeo, y es muy antigua como flor cultivada, desde el año 1.500 antes de Cristo. En la antigua China una ciudad se llamó Juxian, Ciudad del Crisantemo.

En China es una flor de gran simbolismo, pues forma parte de las Cuatro Flores Junzi, junto a la orquídea, el albaricoque y el bambú. Allí el crisantemo significa sabiduría, e incluso se celebra anualmente el Festival del Crisantemo, en la ciudad de Tongxiang.

De China pasó a Japón, en el siglo VIII, y el emperador japonés adoptó la flor como emblema de su sello imperial, llamado Kikukamonshó, que quiere decir “Corona de Crisantemo”. En Japón es la flor nacional y se encuentra en su escudo oficial nacional, y también tiene su propio festival dedicado al crisantemo, el Festival de la Felicidad.

De Japón el crisantemo pasó a Europa y el famoso botánico Linneo la denominó crisantemo, que en griego quiere decir flor dorada, por el color amarillo de las primeras flores en llegar. Esta es una flor muy cultivada en toda Europa, especialmente en Portugal, donde se le tiene gran aprecio, pero no sólo en Europa, pues en Estados Unidos también es una flor popular, como se ve como representativa de la alegría, y eso ha hecho que en lugares como Chicago sea la flor oficial de la ciudad desde 1961.

El cultivo

Puedes cultivar crisantemos colocándolos en un terreno que esté bien soleado, preferentemente durante al menos ocho horas, y si no es posible, como mínimo, que sea de cinco horas. Si puede elegir las horas, son mejores las de la mañana. Sin embargo, aparte de las horas de sol, es una flor que crecerá más y mejor si no recibe más luz, y por eso harás bien en evitar que le dé la luz de farolas y otras luces que puedas tener en el jardín o en el patio. Además, cuando florezcan los crisantemos deberás apartarlos de la luz solar directa.

El sustrato, la tierra, donde los plantes debe ser fértil y bien drenada, porque el exceso de agua les perjudica, y un rincón del patio o jardín donde el agua no se encharque. Si es en una maceta, es mejor que la base tenga varios agujeros por donde salga el agua sobrante, aunque necesitarán algo más de agua que los plantados en tierra, donde pueden recibir lluvia y rocío.

Cuando riegues, no eches el agua directamente sobre las flores, porque podrían propagarse bacterias que las enfermarían. Si ves alguna mancha marrón en las hojas, o que se marchitan, podría deberse a un riego escaso, por lo que deberías darles más agua.

También es importante que donde los plantes circule bien el aire, y para ello es conveniente que los tallos crezcan separados por una distancia de entre 45 y 75 centímetros. Pero debes evitar que les dé el viento fuerte, y que las ráfagas no los zarandeen.

Para que los crisantemos florezcan mejor, recorta en los tallos las yemas salientes, cuando las plantas son jóvenes, al final de la primavera o cuando comience el periodo estival, y así las flores saldrán tupidas y compactas.

A esta planta le viene bien el abono orgánico, al igual que los fertilizantes químicos, que deberás usar con cierta frecuencia, en particular durante el crecimiento y así evitar que florezcan antes de tiempo, lo que no sería lo mejor para estas flores.

Utiliza un fertilizante que sea multiuso y esté bien balanceado con cada riego. Repártelo de manera que lleve cantidades iguales de potasio y nitrógeno, y la mitad de fósforo. Cuando empiecen a salilr los crisantemos cambia las proporciones para que el fósforo y el potasio sean el doble que el nitrógeno.

Crisantemos: Cómo cuidar un crisantemo

Plagas, enfermedades, heladas

El crisantemo puede sufrir de diversos hongos, que deberás tratar con fungicidas, mejor naturales, como el aceite de ajo, el de nim o el azufre. Los crisantemos pueden ser atacados por la fusariosis, la botritis, el pythium, que pudre raíces y tallos, y la roya blanca.

También es susceptible de ser atacado por insectos como los áfidos, los ácaros, los trips, o los minadores de hojas. Para combatirlos puedes jabones insecticidas o aceites vegetales. Por ello deberás mantener la planta, los tallos, la zona de tierra donde está, limpia de restos de hojas muertas y residuos, de flores secas, etc.
Si te ocurre que una helada invernal te queme la parte alta de la planta, tendrás que cortarla a ras de suelo para que sobreviva. Cúbrela con mucho mantillo, en una capa ligera, pero que la protegerá de ulteriores heladas. El mantillo lo puedes mezclar con ramas de la misma planta, cubriendo toda la zona.

Una protección alternativa será que formes montículos de sustrato en torno a cada planta de crisantemo. Así la planta puede que se vea afectada por las heladas, con hinchamientos y deshinchamientos sucesivos, típicos en el invierno, pero sobrevivirá en buenas condiciones.

Si los crisantemos los tienes en tiestos, en la terraza, al aire, en invierno será mejor que las pases a interior a un sitio que esté bien iluminado. Si la maceta la habías tapado, quita ese plástico o tela. Después no los riegues en exceso para que no crezcan las bacterias dañinas. Incluso deberías esperar a que el manto visible en la maceta se vea seco, antes de regar. Llena la maceta de agua hasta el borde, con el fin de que el agua se drene por el agujero o agujeros que tienen los tiestos en la base.

Transplantar y crecer

En primer lugar, es muy recomendable que hagas transplantes de tus crisantemos de un sitio a otro del jardín o patio, o a otras macetas, cada varios años, en un plazo de tres a cinco años. Hacer esto ayudará a prevenir enferdades y plagas, aparte de que estimulará una mayor producción de flores y rejuvenece a la planta.. Recuerda que la tierra de destino será más propicia a este cambio si el ph oscila entre el 6,5 y el 6,7.

El crisantemo se puede cultivar a partir de semillas, en las épocas cálidas del año, y también por esquejes cortados de los tallos, y por medio de cortar grupos de crisantemos con sus raíces para llevarlos al lugar deseado. En este último tipo de división de la planta, es mejor hacerlo en primavera, cuando salgan los primeros brotes nuevos.

Si vas a transplantar de lugar a la planta o quieres cortar algún grupo de tallos para reproducirlo en otro lugar, comienza por desenterrar la planta, con mucho cuidado de que no se dañen las raíces. Retira la tierra alrededor de la planta, y luego ízala desde el hoyo donde está, sacúdele los restos de tierra que pueda tener todavía las raíces, y por supuesto, quítale las partes que veas enfermas o secas.

Utiliza un cuchillo o pequeña navaja que esté afilada, para hacer cortes limpios y que dañen lo menos posible a las raíces. Separa las raíces en dos grupos, o más si quieres lograr plantas más pequeñas. En algún caso lo podrás hacer con los dedos, pero es mejor usar el cuchillo para que el proceso sea lo menos traumático para el crisantemo. Realiza la nueva plantación de los crisantemos divididos lo más pronto posible, en una tierra blanda, rica en nutrientes, y que tenga buen drenaje del agua de riego.

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