La Vid es una planta trepadora, con troncos torcidos y gruesos en la corteza,  que si se deja crecer libremente puede llegar a medir hasta 30 metros. Si es cuidada con atención y se le da el tratamiento adecuado, en poco tiempo ofrecerá su fruto: jugosas y dulces uvas frescas.

La Vid se da principalmente en climas mediterráneos, soporta bien el calor del verano y es capaz de sobrevivir a la sequía. Además, crece rápidamente.

Una planta rápida y productiva

Con buenos cuidados en dos a tres años puede ya haberse formado una parra de gran tamaño que además de proporcionar sombra en verano, permita disfrutar de sus deliciosos frutos.

La parra es el nombre que se da a la planta de la Vid que se deja crecer apoyándola de algún soporte vertical. De acuerdo al gusto y las necesidades del agricultor puede ser de forma sencilla sosteniéndose sobre una pared. O bien enredándose en algún armazón que pudiera tener como doble finalidad el dar sombra a alguna área del jardín.

Exige pocos cuidados

Uno de los cuidados primordiales para conseguir una parra sana y productiva, es realizar la poda adecuada de sus hojas y frutos. La poda debe de hacerse siguiendo ciertas pautas y en ciertas épocas del año, con cuidado pero sin miedo: la práctica hace al maestro.

Lo cierto es que la poda en general en jardinería es utilizada para manipular a gusto del agricultor la naturaleza, dando la forma necesaria para su fin o bien por motivos artísticos. En el caso de la parra, la poda se realiza con fines prácticos: una poda adecuada posibilita el que la vid dé mejores y más grandes y jugosos frutos.

Que Necesitas

Tijeras de Poda. Son aquellas que tienen una hoja de corte y otra sin filo y su forma es ganchuda. Unas buenas y útiles tijeras de poda serán aquellas que tengan un corte homogéneo, firmes que resistan  la carga dura de trabajo sin desmontarse, de agarre sólido y de preferencia que tengan algún mecanismo con resorte que facilite la tarea con menos esfuerzo.

Instrucciones

¿Cuándo y cómo podar una parra?

Inicialmente se debe identificar los dos tipos de poda básicos que se realizan a la parra:

Cuando la vid es joven, recién plantada y dentro de los primeros 4 años, requiere de la llamada poda de formación. Esta poda tiene por objeto el dar la forma y el tipo de crecimiento que se requiere del parral: ya sea como arbusto, trepadora de alguna pared o muro, enredándola en algún soporte, etc.

Una vez que la Vid ya tiene la forma requerida, se procede a realizar la llama poda de fructificación. Esta poda tiene como finalidad el mantener la forma de la planta, mejorar su rendimiento, hacerla más resistente a las plagas y potenciar la calidad de los frutos que produce.

¿Cuándo es apropiado realizar la poda?

Es muy importante tomar en cuenta la época del año en que se pretende realizar la poda de la parra. Los momentos para hacerlo son dos: a finales de otoño o principios de invierno, cuidando que no esté a una temperatura muy fría y en primavera.

El primer año la parra es demasiado joven, por lo que lo mejor es no realizarle ninguna poda con la finalidad de que crezca libremente y desarrolle sin limitaciones hojas y ramas laterales, que favorecerán su fortalecimiento. Esto será de gran importancia para que el desarrollo de sus raíces sea el más nutrido posible y de esta forma tengamos una vid fuerte y resistente.

Pasado el primer año, la primera poda se realiza a fines de otoño o principios de invierno. Esta deberá realizarse preferentemente después de la caída de las hojas, o al menos cuando ya se encuentren amarillentas y a punto de caer.

La parra queda seca a la vista, esto es normal y parte de su ciclo anual de vida, bajo ninguna circunstancia se debe dejar de regar o atender considerándola muerta, a este periodo de la vid se le llama periodo de reposo y la planta se encuentra en estado vegetativo.

La segunda poda se realiza en primavera y se considera como complemento de la poda invernal. En este momento del ciclo de la Vid, ya deberá estar sacando sus nuevos brotes.

La intención de la poda de primavera es eliminar los brotes que no interesa que prosperen por estar mal ubicados y ser potencialmente improductivos o para no recargar demasiado la parra y obtener mejores frutos.

Las partes de la parra

Antes de realizar cualquier tajo lo primero que se necesita es tener identificadas las partes de la parra, ya que una poda adecuada es aquella que toma en cuenta el lugar idóneo para realizar los cortes de la planta.

En primer lugar el tronco, que es la base de donde salen las ramas y es grueso y retorcido, con corteza áspera y de él se van desprendiendo las ramas: las nuevas y jóvenes ramas se denominan sarmientos y son flexibles y están engrosadas en donde se forman los nudos.

Los nudos son bultos separados entre sí dispersos en los sarmientos y de ellos salen las hojas, flores y sarcillos.

Los sarcillos son los elementos que utiliza la parra para sujetarse a su entorno y facilita que se mantenga erguida. Las hojas son las responsables de alimentar a la vid con la fotosíntesis, y de la unión de la hoja y el sarmiento (ramas jóvenes) surgen los nuevos brotes de donde surgirá una nueva estructura que da lugar a nuevos sarmientos, hojas, flores y sarcillos.

La poda

Existen diferentes tipos de poda de acuerdo al tipo de parra, sin embargo para una poda de una parra casera o local que no requiera demasiada experiencia ni busque potenciar alguna especie especifica de vid, se sugiere iniciar con una poda sencilla.

Inicialmente se identifican las ramas más grandes y fuertes de la parra, aquellas ramas que sirven de sostén de la planta: esas ramas se respetan sin podar ni realizarles corte alguno ya que son la base de la parra y su afectación puede poner en riesgo la integridad de toda la planta.

Se debe eliminar las ramas muy débiles o dañadas, las que se encuentren mal ubicadas y son potencialmente improductivas y los sarmientos verdes y sin nudos; también se eliminan las ramas que se encuentren entrelazadas, cruzadas o encimadas y las ramas que salen de la cepa principal.

Para la poda de formación, se debe cortar los sarmientos (ramas nuevas) a la altura que se requiere dejando un pequeño muñón.

Es importante recordar que evitar la sobrecarga de la parra es una de las funciones de la poda, por lo que aunque no cumplan con lo mencionado anteriormente se deben podar las ramas de las áreas de la parra en las que se encuentre muy densa, buscando siempre en la medida de lo posible eliminar las más débiles.

Es indispensable cortar siempre cualquier hoja seca o con aspecto de tener enfermedades o plaga, flores marchitas, ramas quebradas o dobladas, frutos podridos o en mal estado, y también ramas demasiado grandes que ahoguen la vid y este robando savia del resto de la planta.

Dependiendo el tipo de fruto de la vid, es importante considerar hasta donde hacer el corte de las ramas o sarmientos:

Los racimos de uva roja se dan en el primer y segundo nudo de cada sarmiento o rama, por lo que su poda debe ser dejando dos nudos contando a partir de la base de nacimiento de esa rama.

Los racimos de uva blanca se dan en el tercer y cuarto nudo de cada sarmiento o rama, por lo que su poda debe ser dejando cuatro nudos contando a partir de la base de nacimiento de esa rama.

La poda de la parra no es una actividad difícil, pero es normal que las primeras veces exista inseguridad o temor a dañar la planta, de seguir las instrucciones y hacerlo con cuidado no debe  existir daño alguno. Cuanto más se practique la poda, mejores serán las habilidades desarrolladas para futuras parras.

Consejos

¿Cuándo y cómo podar una parra?

Realizar una poda de parra implica necesariamente hacer cortes a la planta, los cuales dejan una herida abierta en ella y pueden atraer enfermedades a la vid.

Para evitar esto es importante siempre cortar en el entre medio de los nudos, evitar realizar cortes muy amplios y utilizar tijeras bien afiladas, si es posible desinfectar con alcohol antes de comenzar la poda o después de cortar ramas o secciones con sospecha de enfermedad para evitar el contagio por las tijeras.

Para garantizar la salud de la parra, se deberá de considerar el tener un buen tratamiento que evite las plagas y hongos que puedan afectar la producción, así como algún mecanismo para espantar a los pájaros glotones que puedan pretender comerse los frutos.

La parra es una planta fuerte y noble que se puede cultivar en cualquier jardín sirviendo de alimento, sombra, ornamento e incluso como división de áreas.

Sin embargo se debe recordar que requiere de una buena cantidad de hummus para su fortalecimiento, abono orgánico en la temporada invernal y no olvidarse de un abundante riego.

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