Para sembrar cebollas en el huerto, se necesita la planta de la cebolla que se puede conseguir en algunos invernaderos o en semilleros caseros, o que se pueden encontrar en mercadillos. Se empieza dándole un corte más o menos por la mitad, para que así los nuevos brotes que crezcan sean más fuertes y tengan más vitalidad. Una vez llevado a cabo ese proceso, la planta se podrá sembrar en la tierra o en un macetero, en el caso de ser maceta, esta debe ser larga y tener cierta profundidad de más de quince centímetros, y deberían ir acompañadas de un gran volumen de tierra.

Es importante que el terreno sobre el cual se va a plantar la cebolla, este limpio de malas hierbas, pues estas se quitan los nutrientes que las cebollas absorben para su crecimiento, y quitándolas es la única forma de que no exista una competencia entre ambas. También se deben eliminarse las piedras, ya que la cebolla crece en suelos que están sueltos, que son saludables y que tienen bastante profundidad. Un aporte que se le debe hacer al terreno en el cual se va a sembrar el plantón, que se le eche estiércol, al igual que nitrógeno y potasio.

Sobre el espacio de terreno del que se disponga, se deben de hacer unos tres surcos en línea recta, y se coloca la planta a los lados de estos, el método se puede hacer, cogiendo algo alargado, con lo que se pueda hacer el agujero, así como un palo, o el propio dedo, se introduce la planta y se compacta la tierra a su alrededor, dando pequeños toques con la mano, para que quede homogénea. Entre planta y planta debe haber una separación de unos quince o veinte centímetros.

La parte de la planta que fundamentalmente ha de quedar tapada por la tierra, es la parte blanca, hasta donde desaparece y se convierte en verde. Por eso, no es necesario meterla muy profundamente, porque cuando empieza a crecer y a desarrollarse, lo que hace es crecer hacia la superficie.

Una curiosidad es que las plantas suelen tener diferente grosor, y tamaño, por eso es bueno que se seleccionen las que tienen la misma altura, y estructura y se planten todas en un mismo surco, pues así, cuando la cebolla crece, todas tendrán un tamaño similar.

Nada más plantarlo ya necesita un riego, es un cultivo bastante sensible al exceso de agua, por lo que se suele regar con una frecuencia de diez a quince días. La cebolla a diferencia de otras plantas, solamente tiene un nacimiento por cada esqueje que se planta.

Cuando las hojas de las cebollas empiezan a coger una tonalidad marrón claro, y empiezan a secarse, es el momento adecuado para recolectarlas, y se puede hacer o con la propia mano, o con una herramienta, en este caso la azada.

Una vez la cebolla se vaya a recoger se tiene que hacer un cese de ese riego unos veinticinco o treinta días antes, porque si no las cebollas tienen peligro de pudrirse.

¿Cómo sembrar cebolla en un semillero?

La época ideal sería en el menguante de otoño, a finales más concretamente. El semillero puede ser casero, hecho de poliespan, siempre hay que fijarse en que el tamaño de largo que tenga este, sea de unos quince o veinte centímetros. En primer lugar, para evitar que las plantas se agüen y la cebolla se pudra, se deben hacer unos pequeños orificios en la parte de abajo del semillero, con algún objeto puntiagudo o con un cuchillo, esta será una buena técnica de drenaje del agua.

En los semilleros se pondría algo más de la mitad de la tierra, formada por sustrato y mezclada con humus de lombriz de tierra, acompañado de algo de fibra de coco, el cual se va a encargar de que la tierra tenga la soltura que la cebolla necesita para su crecimiento, en el caso de no encontrar un lugar donde se venda este producto, siempre se puede sustituir por arena de río. La cantidad de la mezcla debe tener más o menos la misma profundidad que el recipiente del semillero, para que las raíces puedan desarrollarse sin problemas. En este semillero van a permaneces un par de meses o incluso tres, hasta que se puedan transportar al huerto.

En el semillero lo que se siembra son semillas como su propio nombre indica, estas tienen un color oscuro, como negro, y se deben echar sobre la fibra de coco, y no mucha cantidad, para que las cebollas que se están cultivando tengan espacio suficiente y crezcan bien. Se mezcla la fibra con las semillas, y se esparce por el semillero, de esta forma se puede comprobar en qué zonas hay semillas y cuáles no, ya que el color que tiene la fibra de coco es marrón, y en contraste con el sustrato negro, permite que se diferencien a la perfección. Sin embargo, se recomienda echar por encima, de nuevo algo de sustrato, pero no demasiado para no dificultar su germinación. Es muy importante que, tras sembrarlas se le dé un buen riego a modo de ayuda.

Será a finales de invierno o los principios de primavera cuando ya se pueda llevar al huerto.

CURIOSIDADES A TENER EN CUENTA

  • La siembra de esta planta se puede llevar a cabo en distintas estaciones del año, desde el mes de diciembre hasta febrero o mayo. Sin embargo, ante las frías temperaturas que presenta el último mes del año, y las heladas que acarrea, la planta de la cebolla ve más dificultad a la hora de vegetar, que, si lo hiciera en otra época o mes del año, por lo que no es del todo recomendable.
  • Se pueden sembrar al aire libre o bajo unas filas lonas de plástico oscuro, que evitan las escardas.
  • Unos días antes de recogerlas, se pueden ir una por una pisando con el pie las colas, de esta manera el bulbo de la cebolla adquiere peso.
  • El mismo bulbo, también le gusta mucho recibir bastante luz solar de forma directa, ya que lo necesita para desarrollarse.
  • Una vez las cebollas se han recogido del huerto, se pueden almacenar en un lugar donde haya un ambiente más bien fresco, y se pueden dejar atadas a algún tipo de cuerda o enlazarlas entre sí, como se hace por ejemplo con los ajos, a la hora de almacenarlos.
  • Cuando se produce cambios demasiado bruscos en la humedad que reciben, la cebolla, en este caso el bulbo, tiene peligro de rajarse por varios lados, y hacer que se pudra, echando a perder la siembra.
  • La cebolla crece en función de la parcela de espacio que se le haya dejado para hacerlo, es decir, si se le deja un espacio recogido, su tamaño tenderá a ser más bien normal o pequeño, sin embargo, si se le deja un mayor espacio, adquirirá una mayor proporción.
  • La tierra en la que se siembre una planta como es la cebolla ha de tener un ph que no sea inferior a seis, ni que llegue a los ocho puntos. Por eso es importante mirar bien que ph es el que tiene el terreno en el que tenemos previsto cultivarla, para ver si es o no adecuado.

 

¿Te ha gustado?
4 usuarios han opinado y a un 100,00% le ha gustado.