La estación adecuada para cultivar un fruto como es el maíz, es la primavera, ya que el frío desciende y se acercan la subida de temperaturas. Para cultivar el maíz directamente en la tierra, hay que trabajar muy bien el terrero, por lo que hay que prepararlo, unos días antes a la fecha que tengamos previsto sembrarlo. El maíz requiere de una tierra que se encuentre correctamente aireada, sueltos y con el abono adecuado. Una de las técnicas en echar en el fondo del terreno donde vayamos a cultivar el maíz, estiércol, que esté bien maduro, de esta manera el maíz que echa largas raíces, es capaz de alcanzar los nutrientes que ese estiércol contiene. Por el contrario, en la parte superior de la tierra se echará humus y con un haz, se ira entremezclando todo.

¿Cómo se debe sembrar el maíz?

El lugar adecuado para sembrar el maíz debe ser una zona que reciba bastante luz del sol, ya que es un cultivo al que le gusta recibir calor y los rayos del sol.  Suelen ser a partir de los 14 o 15 º cuando la semilla empieza a germinar, debiendo de tener una temperatura que ronde los 25 o 30 grados.

Se debe de hacer un surco en línea recta a lo largo del bancal, en el cual se cultivará el maíz, que no deben de sobrepasar los cinco centímetros de hondura. Se tienen que hacer una especia de cavidades, que formen líneas rectas, las cuales se deben separar entre sí por unos sesenta centímetros. Es importante, que esas cavidades o tengan demasiada profundidad, pues de esta forma, las raíces germinan mejor. Si las filas de las cavidades se hacen demasiado juntas entre sí, se impediría la futura polinización del maíz.

Cogemos los granos de maíz de una mazorca, y se van colocando en los surcos, en puñados de dos a tres granos, dejando una distancia entre ellas de unos treinta y cinco centímetros más o menos.  Hay que reseñar que no se tiene que mezclar diferentes variedades de maíz, a la hora de sembrarlo, para que no se mezcle, es mejor elegir, por ejemplo, un tipo de maíz comestible, que en este caso sería el que posee dulzor, y que nos va a proveer de este cultivo, de por vida si sabemos sembrarlo y cuidarlo de manera correcta.

Una técnica para saber que la distancia que se está dejando entre los granos de maíz es la adecuada, es ver que entre los puñados de uno y otro surco se pueden formar una especie de triángulos.

Después de haber sembrado todos los granos de maíz que queremos, se tapan los surcos que se han hecho con la tierra, pero no se debe de apretar la tierra, para dejar que el maíz pueda salir sin mayor problema a la superficie.

¿Cuánto tiempo tarda en salir el maíz?

El tiempo estimado en el que el maíz empieza a salir es de unos diez o doce días. Lo primero que se hace después de sembrarlo es regarlo de forma adecuada, consiguiendo así asentar el terreno, y a que la semilla comience el proceso de germinación. El maíz pide que se le riegue de forma constante, pero no en gran cantidad. La cantidad de agua que necesita, va a variar en función de si ya ha sacado la flor, o si aún está germinando. En las primeras semanas después de la siembra, se ha de regar de manera muy regular, para conseguir una tierra que mantenga la humedad de forma constante. Nunca hay que aguar la tierra, pues eso estropearía el cultivo. Cuando la siembra del maíz no se riega correctamente, puede derivar en la aparición de enfermedades.

Uno de los nutrientes, que más demanda el maíz es el nitrógeno, por ello se pueden cultivar judías, que son encargadas de fijar ese elemento.

Una vez que el maíz gana una altura considerable de unos veinticinco o treinta centímetros, hay que seleccionar con cuál de los tres nos vamos a quedar, ya que se sembraron tres granos de maíz, por lo que crecen tres plantas, elegimos la que peor este, y tirando de ella con la mano, la arrancamos. Debe de quedar solo una de las tres, aquella que veamos más gruesa o resistente. Haciendo esta selección hacemos que la semilla que se está cosechando sea la mejor. Después de eliminar las dos que no queremos, se verá en un futuro los beneficios, pues ahuyenta las plagas y mejora su producción.

Dentro de la fase vegetativa, que consisten en el proceso en el que empiezan a salir algunas flores, el riego, debe ser algo más abundante en cantidad de agua, que en la primera fase de la siembra. La razón por la que este cultivo demanda tal cantidad de agua, es porque su tallo y las hojas, son estructuras formadas por mucha agua. Se puede regar con una variedad de entre tres y cuatro días, pero siempre hay que tener en cuenta la temperatura del lugar donde se esté llevando a cabo la siembra.

Se debe de tener en cuenta y de observar, aquellas pequeñas plantas que nacen alrededor y sacarlas, pues están intentando competir con los nutrientes del maíz. Si en el tallo del maíz aparecer los famosos chupones, se deben eliminar, y se puede hacer llevándolos hacia la tierra, enroscándolos y partiéndolos, así nos estamos asegurando que solo la planta principal del maíz sea la que reciba los nutrientes que necesita.

Una vez que, al tallo principal, le empiezan a salir unas raíces, conocidas como auxiliares, se coge la herramienta adecuada y se echa más tierra de alrededor, al tallo, con esta técnica se busca que la planta del maíz adquiera una buena estabilidad.

Si se quiere alternan, se pueden echar abonos de tipo líquido en vez de estar regando constantemente, pero estando pendiente de que nunca le falten una de las dos cosas.

El último paso es que aparezca el fruto del maíz y esté polinizado, es decir, que la especie de pelillos que aparecen, adquieran una tonalidad marrón, debiendo de disminuir en ese momento el riego, hasta el momento de la cosecha

¿Cuándo se debe hacer la recolección del maíz?

El momento de recoger el cultivo sembrado, después de haber hecho uno a uno los pasos, se debe realizar cuando los granos tiran hacia un color amarillento bastante intenso, se recolectan siempre, antes de que estén tan duros que ya sea imposible comerlos. Cuando tienen un tono verdoso, aún no han cogido adecuadamente sus nutrientes y no están listo para ser comidos, además por fuera tienen una textura más blanda, que según adquiere madurez se va endureciendo, y haciendo que sea lo de dentro, lo que se pone blando.

Una vez las hojas tienes un color marrón claro, y están algo partidas, significa que se han secado, y es el momento ideal para cogerlas si su uso o fin es acabar como palomitas, y no dejar el grano tal cual.

Hay que dejar que a las mazorcas las del aire, para así asegurarse que durarán por mucho tiempo, tras haberse recolectado. Una de las características positivas que tiene este tipo de cultivo, es que se puede hacer su recolección varias veces en un mismo año.

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