Cuidar las calas es una buena forma de tener una de las plantas más bonitas en casa, una planta que dará un toque diferente a tu jardín o estanque y que logrará hacerte la envidia de todos tus vecinos.

Las calas son más conocidas como los lirios de agua, ya que se parecen muchísimo a sus hermanos de la tierra, pero tienen una particularidad que los diferencia, una diferencia clave que consiste en el tema del agua y la humedad.

Mientras el lirio original odia el agua y se puede morir si tiene demasiada agua, el lirio de agua o cala necesita un suelo muy húmedo y mucha agua, como su propio nombre indica. De esta forma, esta diferencia los hacen una planta diferente que se debe tener en cuenta a la hora de plantar.

Cuidar las calas no es muy complicado y se considera incluso más fácil que cuidar los lirios estándar por el tema del agua, sin embargo, es una planta que como siempre ocurre, tiene ciertas particularidades que se deben tener en cuenta si se quiere lograr el éxito plantándola.

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Por ejemplo, el tema de la humedad y la luz es fundamental, algo que hará que se marque la diferencia entre una planta sana y una planta que se muere. La persona que sepa cuidar las calas podrá mantenerlos sanos y tener una gran calidad de jardín o estanque en su casa.

Las buenas noticias en todo esto es que como de costumbre, cuidar esta planta no requiere de un conocimiento avanzado en jardinería. En primer lugar, no hará falta ni haber tenido nunca una planta, ya que esta es tan fácil de cuidar, que en realidad cualquier persona puede hacerlo, aunque no haya cuidado nada nunca.

En segundo lugar, nosotros estaremos ahí paso a paso explicándote todo, ya que lo único que tienes que hacer, es seguir los pasos siguientes al pie de la letra, algo que hace que nunca haya sido tan fácil cuidar las calas.

Instrucciones para cuidar calas o lirios de agua

  1. Zona húmeda y calurosa:
    En primer lugar, debemos buscar una buena zona para plantar los lirios de agua y para cuidar las calas, ya que como ya hemos explicado antes, el lirio de agua necesita un lugar específico para poder crecer adecuadamente. La forma de hacer esto es con una zona con mucha humedad, la cual hará que el lirio tenga siempre la suficiente humedad para poder crecer sano. El lugar ideal es cerca de un estanque, el cual te ayudará a poder tener una zona húmeda y con los suficientes nutrientes para tener una gran calidad de abonado y de humedad en la zona.Eso si, también tenemos que tener en cuenta que necesita algo de luz para poder crecer y sobre todo , para poder tener el suficiente número y cantidad de flores. Sin embargo, no debemos pasarnos demasiado con la luz, ya que si tenemos demasiada luz en los lirios, podrían sufrir daños en su estructura y acabar dañándose completamente. Un buen lugar es en un estanque detrás de un árbol, en el cual tengamos sólo algunas horas de luz solar.
  2. Regar cada dos días:
    Esta planta requiere de muchísima cantidad de humedad, una cantidad ingente que hará que tengamos que regar cada mucho tiempo. El tiempo ideal para que la tierra siempre esté húmeda es de dos días, es decir, que cada 48 horas, debemos de echar agua para asegurarnos de que la tierra esté suficiente húmeda. De esta forma ,vamos a lograr una planta muy bien cuidada que no tendrá ningún problema en tener una gran cantidad de agua. Sin embargo, no debemos regar todos los días, porque aunque parezca mentira, este planta no es del todo acuática y podría ahogarse. Por este motivo, se suele plantar cerca de estanques, pero no dentro de ella y así la tierra estará húmeda, pero los lirios de agua no se van a ahogar. Eso si, riega cada dos días, porque si tardas más y la tierra se seca, la planta se va a empezar a marchitar y se va a dañar, algo que hará que tengas que repetir todo el proceso de volver a plantar y te dejará sin estas maravillosas flores que lucirán estupendas tanto en primavera, como en el verano.
  3. Abonar mucho:
    Además de necesitar mucha humedad, las calas necesitan muchísimo abono en el suelo. El abono es el método que tenemos de nutrir la tierra y de hacer que esta tenga muchísima cantidad de tierra rica en minerales y sales esenciales para la planta. Esto lo comparte con el lirio de tierra, el cual necesita también una gran cantidad de abono para poder funcionar de la forma correcta. Al igual que con el resto de plantas, vamos a poder usar tanto el abono compost, como el abono natural a base de estiércol, usando el que más te convenga (ten en cuenta el mal olor). La única regla es que debes echar compost con mucha frecuencia, concretamente cada 15 días, haciendo que el suelo esté siempre bien nutrido y de esta forma, pueda tener una planta con muchísima cantidad de sales minerales y que crezca de la forma más correcta posible. Esto es más o menos el doble de la cantidad que se echa en otras plantas, en las cuales se echa cada mes, algo que hará que tengamos una planta muy abonada, aunque como siempre sin pasarnos demasiado en el proceso.
  4. Ojo con los pulgones:
    Uno de los mayores enemigos de las calas y los que tenemos que mantener más a raya si queremos garantizar que la planta esté bien cuidada son los temidos pulgones. Estos insectos, como su propio nombre indica, son como las pulgas pero muchísimo más grandes y son el azote de muchísimas plantas, como por ejemplo las famosas orquídeas. Por este motivo, debemos tener muchísimo ojo con estos, cuidando a la planta para que no salgan. Vete a tu floristería más cercana a por pesticida y no dudes en echarlo cuando los detectes, ya que si lo haces a tiempo, vas a evitar males mayores, pero si esperas demasiado, los pulgones se van a comer completamente a la cala y te vas a quedar sin flores este verano. Por este motivo, debes actuar antes que ellos, echando también un poco de agua sobre ellos para matarlos. Además, podríamos tener algunas enfermedades en las plantas, las cuales te harán eliminar la planta de raíz en la zona afectada, para evitar este tipo de contagio.
  5. Trasplantar en invierno:
    Cuando sea el invierno, muchas de estas plantas mueren por el frío, pero nos queda una especie de fruto o tubérculo. Este tubérculo nos sirve para poder volver a plantarlo de nuevo y no perder la planta, sin embargo, este tubérculo se debe guardar en invierno y evitar los daños. La forma de hacerlo es en un lugar fresco y seco, pero debe de estar ventilado para conseguir el oxígeno necesario para la vida. Además de eso, debes evitar que esté frío, ya que para eso lo hemos trasplantado. Una vez llegue la primavera, podremos volver a plantar y volver a empezar, aunque si vives en un lugar donde no haga demasiado frío, no te hará falta hacer esto y podrás dejarlo sin trasplantar, algo que te hará la vida un poco más fácil.
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