La orquídea es un flor de extraordinaria belleza y muy apreciada entre los aficionados a la jardinería y la floricultura, y hay muchos concursos para ver cual es la que se ha cultivado mejor y cual es la más bonita, para premiar nuevas variedades y asociaciones y clubes de cultivadores en exclusiva de orquídeas.

La orquídea tiene la característica, lo que la hace muy popular, de que forma una familia botánica muy extensa, con más de treinta mil especies diferenciadas, y más de 60.000 cruces entre unas y otras de esas especies, una cifra que aumenta de año en año.

La orquídea es la flor de una planta que se da principalmente en tierras tropicales donde es habitual que llueva mucho y con temperaturas cálidas. Crece a alturas entre los 800 y los 2000 metros. Pero se cultivan orquídeas, en realidad, en todo el mundo, incluso en el Círculo Polar Ártico. También se cultivan en zonas menos cálidas, como Europa, incluida España, pero son menos llamativas que las orquídeas sudamericanas, asiáticas o australianas.

La orquídea es una planta de cultivo delicado y necesita bastante atención para que crezca y siga viva en nuestro jardín. Eso sí, la recompensa es magnífica, porque la belleza de estas flores es arrebatadora. Te damos varios datos para que sepas cómo cuidar una orquídea con éxito.

Tres familias de orquídeas

Las orquídeas se han venido organizando en tres familias, a partir de la descripción de las raíces de la planta: las terrestres, que echan raíces en el suelo, las epifitas, que son las más numerosas, cuyas raíces crecen en las ramas de los árboles y plantas diversas, y las litofitas, que acostumbran a enraizarse en piedras.

Las epifitas, que se desarrollan en los árboles no son parásitos de estos ni se alimentan de ellos, sino que se nutren del agua de la lluvia y de los nutrientes que esta arrastra.

La orquídea de la vainilla

La fama bien merecida de las orquídeas se debe a su hermosura y variedad de dibujos y colores llenos de armonía, pero lo que no es tan conocido es que la vainilla es una orquídea, la vainilla planifolia. Su fruto es la vaina oscura que podemos comprar para usar como aromatizante en cosmética o en gastronomía, como pasteles y helados, o incluso en carnes, como la famosa receta de Juan Mari Arzak de carrilleras de ternera con salsa a la vainilla. Su nombre lo recibe de los conquistadores españoles que fueron a la actual México, y la llamaron así porque semejaba una pequeña vaina de espada.

Otro uso tradicional de la vainilla en distintos países ha sido para fabricar productos curativos. Por ejemplo, en Turquía preparan una bebida con la fécula del tubérculo de la raíz de dos especies de orquídea que se llama salep. Esta bebida tiene propiedades de prevención y alivio de problemas de salud como los catarros, la diarrea, la falta de apetito, e incluso se le atribuyen cualidades afrodisíacas.

En cosmética

En los tratamientos de belleza y cosmética también se usa mucho la orquídea. Generalmente se utilizan un par de especies, como la azul o la cymbidium, por sus grandes propiedades de protección y reparación de la piel, de reducción de arrugas, de aminoración de los radicales libres y por su riqueza en vitaminas y minerales.

La orquídea hispánica

En la península Ibérica existen alrededor de ochenta especies de orquídeas campestres, aunque no es algo muy conocido debido a que no tienen la belleza ni el porte o atractivo de las orquídeas americanas o asiáticas, las que se pueden encontrar en viveros y floristerías. Esto hace que no se cultiven ni se comercialicen, por lo que únicamente se pueden observar en el medio natural.

Conoce a tu orquídea

Si te acabas de introducir en el amplio universo del cultivo de orquídeas, lo primero que debes abordar es conocer su variedad, para poder plantarla en tu jardín con un mínimo de probabilidades de que salga adelante y dé esas estupendas flores que tanto fascinan a la gran mayoría de las personas. Cada orquídea es un mundo y puede necesitar cuidados muy diferentes a otras especies de orquídea. Si la has recibido como regalo, no es lo mismo una cambria que una vanda o una oncidium. Para saber qué orquídea tienes, sólo tienes que preguntarle al vendedor del vivero o tal vez tenga una etiqueta con la maceta, para que así te centres en conocer qué necesita tu orquídea en particular.

Ubicación y condiciones

Una vez que conocemos qué especie de orquídea tienes y sus características principales, tienes que pensar en qué lugar vas a tener la planta, si va a ser en un jardín o en un patio, en el interior de tu casa, en una terraza…

Debes tener en cuenta que la orquídea necesita abundante luz, pero tamizada, de forma que si la tienes dentro de la casa, ponla cerca de las ventanas o balcones, pero que reciba la luz a través de una cortina o visillo y no le dé la luz directa del sol, y si es en el jardín, en un sitio que le dé una sombra ligera.

También necesita una buena aireación, porque no esta flor no aguanta bien los ambientes llenos de vapores, como en la cocina, o de humos como el tabaco u otros, ni la contaminación. Pero le debe dar el aire sin que haya corrientes que la impacten de pleno, porque las estropea y se le caerán las hojas, aunque alguna especie, como la vanda, no es tan delicada en este aspecto.

En cuanto a la temperatura, no debe estar en un entorno demasiado seco, y por eso no resiste bien estar en un ambiente demasiado cálido como una habitación con calefacción, como es normal en invierno, donde podría haber puntos muy calientes donde no debería situarse la orquídea. La temperatura nunca debería sobrepasar los 30 grados -si tiene una gran humedad- ni bajar de los 10 grados centígrados, lo que ya nos avisa de que en el verano hay que extremar los cuidados respecto a donde tener una orquídea. En realidad, la temperatura óptima estará entre los 14 y los 24 grados.

Y por otro lado, como plantas tropicales que son, estas flores necesitan bastante humedad, del orden del 35-40 por ciento, algo elevado para el confort humano. Una forma de proveerles humedad es colocarlas cerca de otras plantas, o situarlas en lugares con mayor nivel de humedad, como puede ser un baño o un lavadero, que dispongan de suficiente luz. También es recomendable poner en la base de la maceta un plato con un poco de agua sobre grava o fragmentos de arcilla, sin que toque las raíces, para que reciba humedad.

La orquídea necesita estar en un sitio que imite en lo posible sus condiciones naturales del trópico, con el fin de que no se marchite y muera, y una vez colocada en un punto que la planta resista bien, y florezca y se vea sana, dejarla ahí y no cambiarla de sitio por cuestiones decorativas o funcionales o por capricho.

El riego

Dado que las orquídeas son flores cuyas raíces en muchos casos están al aire y se sujetan dentro de un cesto o bolso de cuerda o similar colgado de la pared, la mejor forma de riego es por inmersión de esas raíces en un recipiente con agua, aunque se podría sustituir por riego con regadera.

Hay que aprovechar este tipo de suministro de riego y humedad para disolver en el agua los nutrientes que debamos proporcionarle a la planta, como son los distintos abonos. Hay que asegurarse de que la flor que sumergimos está sana, porque si no es así, podría transmitir la enfermedad que padezca a otras plantas por ese medio acuático.

No se debe usar agua corriente del grifo, porque o es demasiado dura para estas plantas o tiene demasiados minerales. Es preferible utilizar agua mineral embotellada o filtrada con algún sistema como el de ósmosis inversa para que la orquídea resista y dure.

Otra cuestión muy importante es que no hay que encharcar las raíces o el sustrato de grava o piedras que se utilice, porque ese exceso de humedad es causa de distintas enfermedades como hongos y bacterias y se pudriría. Los riegos hay que espaciarlos vigilando el estado de la planta, de manera que las raíces estén secas pero con una muy ligera humedad. Si las raíces tienen un color blanco es que les falta agua, pero tendrán la humedad necesaria si tienen un color verde intenso. Obviamente, en verano los riegos o inmersiones serán frecuentes y en invierno pasará más tiempo entre unos y otros.

También se le puede dar humedad a la orquídea por medio de aspersión de agua, sobre todo en las épocas de calor y poca humedad en el aire, cuando hay que estar atento a proveer a la planta del agua suficiente, recordando una vez más que sin encharcamientos.

El abono

Las orquídeas necesitan ser abonadas con regularidad, con productos específicos para ellas, evitando el exceso. El momento en que hay que abonarlas con más frecuencia, cada diez días, es inmediatamente antes de que se surjan las flores, lo que ocurre en la mayoría de las especies al comienzo de la primavera. Cuando la floración está en marcha, entonces se abonará cada veinte días, para dilatar más el tiempo entre cada abono en el otoño y el invierno, que es su etapa de descanso, haciéndolo cada mes o incluso dejar de abonar la planta.

Entre los abonados, con el agua del riego, es bueno realizar algún riego sin abono para que no se produzca un exceso de nutrientes que provocaría que las puntas de las hojas se vuelvan amarillas.

Control de plagas

Es necesario controlar posibles plagas de insectos en la época primaveral por medio del uso de un insecticida natural como el extracto de neen.

¿Te ha gustado?
20 usuarios han opinado y a un 100,00% le ha gustado.