El injerto – Tipos de injertos

¿Te gusta la jardinería? Este es un pasatiempo muy entretenido, el cual no solo ayuda a invertir bien el tiempo libre, sino que también actúa como una terapia para liberar el estrés común del día a día.

Por supuesto, como es de esperarse, tener un jardín requiere de muchos cuidados. No solo se trata de sembrar, regar y listo. Además de eso, hay que preparar la tierra, eliminar los elementos muertos, como las hojas, las flores y las ramas secas. También se debe abonar de vez en cuando y vigilar las plantas para evitar la llegada de invasores inoportunos, como plagas, moho, etc.

Sin embargo, todo trabajo y sacrificio vale la pena cuando la planta florece o cuando da sus frutos y llega el momento de cosecharlos. Entonces, eso se convierte en un incentivo para continuar sembrando y cuidando del jardín.

El injerto

No obstante, para los jardineros apasionados, esto no basta. Se trazan nuevos retos, a fin de obtener resultados únicos, que despierten la curiosidad de todos aquellos que los vean. Esto es posible gracias a los injertos. ¿Has escuchado hablar de esta técnica? ¡Probablemente sí! Pero, seguramente la respuesta será otra si preguntamos si los sabes hacer.

Pero, ¡que no se te vaya el loro! Tras la lectura de este breve artículo, tendrás todos los conocimientos necesarios sobre los injertos, de manera que tú mismo puedas hacerlos, si así lo deseas. ¿Qué ventajas ofrece? ¿Hay algún aspecto negativo que debas considerar? ¿Cuál es su importancia? ¿Hay un solo tipo de injerto? ¿Qué plantas se pueden injertar?

Si quieres conocer las respuestas a estas y a otras preguntas, has llegado al lugar correcto. Por eso, no puedes dejar de leer este breve artículo. Esta información, de seguro, repercutirá, de manera positiva, en la apariencia y la variedad de tu jardín. Veámoslo.

Instrucciones

El injerto

Cuando hablamos de un injerto nos referimos a la operación que consiste en unir dos tipos de plantas diferentes, pero que guardan cierta relación entre sí. Esto, con el fin de formar una sola planta que tenga características de ambas.

Mientras que una de las plantas conservará su raíz y sus características principales, la otra se inserta, al incrustarse un fragmento de rama en el tronco de la primera. Esta parte formará ramas y frutos iguales a los de la planta madre, de donde obtuvimos lo necesario para el injerto.

Para que este procedimiento pueda darse con éxito, el contacto entre ambas plantas debe ser perfecto. Así, el callo, que se forma al cerrar la herida, será el responsable de unir ambas plantas y de comunicar sus tejidos, para que la savia pueda circular, libremente, de una planta a otra.

Tipos de injertos

Aunque existen muchos tipos de injertos, podríamos englobarlos en dos grandes categorías. La primera, sería los injertos de púa, en donde se injerta un trozo de tallo que lleva varias yemas y la segunda, los de yema, en donde se injerta una yema sobre el patrón.

El injerto

Dentro de los injertos de púa encontramos los siguientes:

  • El injerto inglés: el cual se hace en tallos que sean finos, con e patrón y la púa del mismo diámetro. Debes hacer un corte bisel en el patrón y en la púa. Luego, sobre ese mismo corte, se le hace otro a ambos elementos, a fin de obtener unas especies de lengüetas. Ambos elementos se ensamblan por medio de las lengüetas, procurando que haya un contacto total entre el cambium de ambas plantas. Es decir, la capa verde visible cuando se raspa la corteza de una rama. Esto es vital para que el injerto se dé con éxito. Finalmente, amarra con cinta adhesiva especial para injertos.
  • El injerto de aproximación: este tipo de injerto consiste en soldar dos ramas de plantas enteras. Par ello, ambas plantas deben estar cerca. Se rebaja cada rama al quitar unos centímetros de corteza. No obstante, las partes que quites deben ser iguales y con la misma altura, para que, al unirlas, encajen perfectamente. Finalmente, átalas y cúbrelas. Cuando se haya producido la unión, corta la planta que no quieres que forme tronco y ramas. También podemos encontrar el injerto de tocón de rama, el de estaca lateral, el de hendidura simple, de hendidura doble, el de corteza, entre otros más. Con relación a los injertos de yema, podemos encontrar los siguientes:
  • El injerto de escudete o en T: este es el más utilizado para producir árboles frutales. Consiste en injertar las yemas de variedades de árboles sobre los patrones que se han obtenido de semillas o de estacas.

Se le saca la yema a la variedad y luego se despega la corteza de la otra, con el cuchillo, y se inserta hasta que los dos cortes horizontales se hayan emparejado. Luego, se ata el injerto, permitiendo que la yema se asome un poco.

También están los injertos de parche y los de astilla. Sea cual sea el que decidas usar, el resultado será el mismo. No obstante, debes tener en consideración algunos aspectos singulares. Pero, ¿qué ventajas ofrece injertar una planta?

Que Necesitas

El injerto

La principal desventaja, o problema, del injerto, es la incompatibilidad, ya que influye de manera negativa en la composición genética de las plantas. Algunas de sus manifestaciones son:

  • No se produce la unión de la yema y el patrón.
  • Se presentan muertes prematuras.
  • Hay un desarrollo deficiente en el injerto.
  • Se produce un estrangulamiento, el cual es conocido como cuello de botella, etc.

Por eso, a fin de evitar estas situaciones negativas, que evidencian que el injerto ha fracasado, debes tomar en consideración algunas recomendaciones.

Sus ventajas

El injerto

  • Permite que se perpetúen plantas que no producen semilla y que tampoco pueden reproducirse por estacas.
  • Se elabora una plantación en poco tiempo, algo que resulta muy positivo, en especial, para fines comerciales.
  • Hace posible la renovación de árboles viejos.
  • Permite la reproducción de árboles frutales con una alta productividad y calidad de sus frutos.

La planta produce mucho más rápido que aquellas que no han sido injertadas, entre otras muchas ventajas

Consejos

El injerto

Para que pueda hacerse un injerto, de forma exitosa, es necesario cumplir con algunas condiciones fundamentales:

  • Afinidad: para que pueda formarse el cayo, debe haber afinidad. Por ello, las planas deben ser de la misma especie o de especies que relacionadas entre sí, como es el caso de la naranja y el limón. No es posible injertar fresa con plátano, por ejemplo.
  • El cambium del patrón y del injerto deben permanecer unidos. Esto es vital para que pueda hacerse la soldadura. De lo contrario, el injerto no recibirá la savia del patrón y acabará muriendo.
  • La época apropiada: esto dependerá del clima, la especie y la disponibilidad de las yemas. En muchos casos, el injerto se debe hacer al momento de lactancia de las yemas. Es decir, antes de la floración, pero después de la cosecha. En el caso del trópico, los injertos se pueden realizar durante todo el año, pero el período más idóneo es cuando comienzan las lluvias.
  • El injerto se debe proteger luego de la desecación. Puesto que el injerto es una herida que debe cicatrizar, hay que protegerla del agua y del ataque de agentes patógenos que puedan provocar diferentes enfermedades.

El injerto

Asimismo, luego del prendido, los injertos requieren de ciertos cuidados, como el deshije, ya que los hijos suelen crecer con mayor fuerza que los injertos y generan competencia. Por eso hay que eliminarlos.

También es necesario cuidar el injerto del ataque de otros animales, como las aves y los que habitan en la casa, en vista de que podrían causarle graves daños, como el quiebre del injerto. No obstante, si tomas en consideración estos consejos, de seguro podrás disfrutar de injertos saludables y muy productivos. Un verdadero milagro de la naturaleza.

¿Te ha gustado?

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada.