Hay una flor, aparte de la rosa, que representa el máximo en lo que se refiere a fragancias florales, por lo que su esencia es una de las más usadas en la fabricación de colonias y perfumes: es el jazmín, una bonita flor de pétalos separados, blancos o amarillos, con un aroma dulzón e intenso.

Ese aroma tan agradable ha he cho que se utilice para preparar el té de jazmín, que en realidad lleva como base el té verde. En las especies que producen un aceite característico, este es el que se usa para la creación de perfumes. Y en la aromaterapia se usa como analgésico, sedante, afrodisíaco y relajante muscular. Y en el sur de Asia es muy habitual ver a las mujeres con jazmines adornándoles el pelo.

En jardinería también es muy apreciado porque su valor ornamental y por su capacidad tapizante, por lo que se usa mucho para cubrir tapias, muros y vallas, al igual que en el suelo de jardines y parques porque se entrelaza muy bien entre sí y cubre muy bien todo el espacio, dándole una vistosidad de gran alegría y colorido.

El olor tan atractivo del jazmín se define en distintas variedades olfativas: animal, licorado, frutal, cálido y floral. Su intensidad y peculiaridad, con un abanico amplio de sensaciones en nariz son las que hacen de esta flor un ingrediente imprescindible en los creadores de perfumes en la industria cosmética, y por ello es la flor blanca más usada en este campo, para el que se utiliza sobre todo la variedad de jazmín sambac, procedente de la India, que es un trepadora y da flores dobles en racimos y amarillas.

Su cultivo y crecimiento tienen sus propias necesidades, y por ello, como aficionado a la jardinería querrás tener los siguientes consejos para que sepas cómo cuidar un jazmín con sencillez y claridad.

Jazmines: Cómo cuidar un jazmín

La planta

El jazmín es un arbusto, aunque también se presenta como planta trepadora, de la familia de las oleáceas, originario de las zonas tropicales y subtropicales situadas en los países árabes, de donde procede su nombre común -que viene del árabe hispánico y significa “regalo de Dios”- y el oficial latino, que es jasminum. Se ha extendido por todo el mundo, y en la actualidad hay más de doscientas especies de esta flor.

Entre todas ellas, destacan el común o morisco, o de verano; el jazmín amarillo o mesny, o de primavera; el jazmín chino, el español, el falso jazmín…

El jazmín officinalis es la más común, con su típica presentación de flores de cinco pétalos separados y blancos que se agrupan en pequeños ramos y que florecen desde la primavera hasta que acaba el otoño.

También es muy conocido y popular y se cultiva con asiduidad el jazmín nudiflorum, o amarillo o de invierno. Da flores de color amarillo, pero sin ese aroma tan intenso que asociamos con el jazmín.

El terreno

Unas y otras variedades de jazmín requieren de un terreno fértil, con un buen drenaje para que no se encharque y que reciba mucha luz a pleno sol o al menos algo de horas de luz solar plena. El jazmín de verano sí que precisa de un sitio que esté al abrigo del viento, mientras que el jazmín de invierno soporta mejor las inclemencias del tiempo y no tener tanta luz, aunque siempre es recomendable no ponerlo en las partes de norte y nordeste de tu jardín o patio.

En zonas geográficas donde los inviernos cursan con haladas y mucho frío, habrá que colocar las plantas de jazmín de invierno dentro de un invernadero o casetas cerradas, sin calefacción si no se baja de los cero grados, o si no, con algún tipo de calefacción que mantenga la temperatura siempre por encima de los 13 grados centígrados al menos, para que los jazmines salgan adelante.

Los nutrientes y el riego

Los jazmines requieren mucho agua en las épocas de calor y cuando están creciendo, mientras que en invierno el riego debe ser mínimo pues es un tiempo de actividad mínima de la planta. Con la lluvia será suficiente, a menos que esta sea muy escasa a lo largo de los meses invernales o el suelo esté congelado la mayor parte del tiempo. En este caso hará falta un riego con agua templada para conseguir mantener vivo el jazmín.

Si tienes un jazmín en tiesto, este debería tener varios agujeros en la base que permitan un drenaje adecuado para que no haya agua estancada en la base. Por eso no debería haber un plato recogiendo todo ese agua, que pudriría la planta. Puedes colocar varias piedras pequeñas bajo la tierra para que no se cuele la tierra por los agujeros del fondo.

En cuanto a los nutrientes que necesita el jazmín, serán adecuados tanto los abonos orgánicos equilibrados, como los que tengan un alto contenido de potasio para que la planta crezca normalmente y florezca de la mejor manera, ya sea en suelo o en macetas o tiestos. También se les puede agregar fertilizantes a base de algas o de ceniza de madera, para que el crecimiento sea el adecuado.

La poda de los jazmines de verano e invierno

Es necesario podar los tallos y hojas para conseguir una mayor floración y para que esté en un estado de salud óptimo. El jazmín de verano puede tener varias podas a lo largo del año. Lo mejor es hacerlo cuando se vaya acabando el invierno y ya no haya heladas, dejándolo en las mejores condiciones para que las flores broten cuando llegue la primavera. Después habrá que volver a podarlo después de que florezca, dejando sólo dos o tres yemas por cada florecimiento para que siga dando flores al año siguiente.

En cuanto al jazmín de invierno se tiene que podar después de que florezca, para conseguir que siga floreciendo con todo vigor en el futuro. Para ello habrá que cortar todas las ramas y tallos que estén muertos, o se vean enfermas o estropeadas, para que la planta esté limpia y no se exponga fácilmente a las enfermedades.

También hay que quitar los tallos que estén viejos y no dan flores o que estén demasiado enredados, así se podrá cuidar mejor al llegar con comodidad a todas las partes de las ramas y tallos que haya que quitar o podar.

Como los jazmines normalmente son trepadores, es habitual tenerlos sobre un soporte, una vara o una parrilla de madera, etc. Por eso, al podarlos, elimina los que se estén saliendo del soporte, cortándolos por la base del tallo. Si algún tallo crece fuera de la zona que queremos que crezca, deberemos cortarlo por la parte que esté quedando fuera de ella. Puedes podar con toda tranquilidad, ya que los jazmines crecen con cierta abundancia, por lo que deja sólo los que quieras que ocupen el lugar que les has destinado. Además, la poda hará que crezcan con más fuerza en temporadas posteriores.

La reproducción

La reproducción y replante del jazmín no es complicada si se hace de la forma apropiada. Se pueden utilizar esquejes. Si es una variedad al aire libre se tomarán estacas no muy duras de la planta durante el invierno, y si es una variedad de invernadero entonces se cortarán segmentos entre nudo y nudo del tallo, o tallos con hojas, que habrá que cortar en primavera o en el verano y que se transplantarán para que les crezcan las raíces, pero dentro del invernadero o similar.

Jazmines: Cómo cuidar un jazmín

En casa

Además de patios y jardines, el jazmín se puede cultivar en casa como planta de interior -a pesar de que los jazmines son flores de exterior, a pleno sol y aire- y así poder disfrutar de su aroma tan especial dentro del hogar. En este caso hay que recordar que no todas las especies de jazmín son aromáticas. Para interiores se usa mucho la jasminum polyanthum, que desprende una gran fragancia de noche.

Es fundamental que el jazmín que cultivemos en una maceta, por ejemplo, esté en un lugar de la casa lleno de luz y de sol durante horas, especialmente en la época estival. El sol es básico para su buen crecimiento, y por eso incluso el mejor sitio en el verano será la terraza, cuidando de que no le dén mucho los posibles vientos que puedan soplar en ese punto. De todas formas, es conveniente que la planta no esté más de cuatro horas expuesta a la luz directa del sol durante la primavera, verano y otroño. Después de estar esas horas al sol es mejor ponerla a la sombra.

En invierno no debe exponerse a las heladas, pero tampoco le favorecerá que esté en una estancia con temperaturas superiores a los 10 grados, algo normal pues la calefacción estará al menos a 20 grados o más para dar calor a los seres humanos que habitan la vivienda.

Por eso, en invierno también la terraza será el lugar elegido para colocar los jazmines, cuidando de que no esté ahí durante la noche cuando caen las heladas bajo cero más duras, pues el jazmín es muy sensible a las heladas y seguramente se morirá si las sufre. También procura que esté bien aireado sin que le dé el viento. Y recuerda que la planta del jazmín es trepadora, por lo que deberá estar atada o sujeta a una varilla de madera o algún tipo de enrejado sobre el que crecer y florecer.

Enfermedades y plagas

El jazmín puede sufrir el ataque de la cochinilla, algo que se detecta cuando aparecen una especie de bolas algodonosas bajo las hojas, pero también a un número importante de escarabajos, orugas, gorgojos, así como a diversos hongos y virus. En unos casos se puede fumigar la planta con insecticidas y fungicidas, y en algún otro no hay tratamiento. Es importante observar de continuo el estado general de la planta, tallos, hojas y flores.

¿Te ha gustado?
53 usuarios han opinado y a un 96,23% le ha gustado.