Las frutas tropicales son una de las grandes aportaciones del continente americano a Europa. Entre ellas, destaca el mango, una pieza de fruta que es apta para su consumo durante todo el año aunque su frescor recomienda que sea consumida en la etapa veraniega de manera más preferente en cualquier tipo de fiesta de verano.

¿Qué es el mango y cuándo sembrarlo?

Así, el mango lidera las frutas tropicales, junto a la piña, el melón o la sandía, y tiene su origen en el subcontinente indio e indochino, aunque posteriormente fue introducido en otros países que también contaban con climas tropicales cosechando muy buenos resultados. Sin embargo, también puede cultivarse en otros hábitats totalmente diferentes como son aquellas regiones con climas más templados y mediterráneos como España, Francia o Italia, entre otros. Originalmente, sin embargo, los mangos son nativos de los trópicos calientes y húmedos como son los de Asia y Oceanía. Fuera de estos climas, también crecen adecuadamente en aquellas zonas donde las temperaturas mínimas nunca descienden por debajo de los cuatro grados. En aquellas zonas más frías, el mango también puede seguir creciendo dentro de casa y salvaguardándose del frío en macetas.

Además, existe la variedad de mango conocida como Cogshall, que está especialmente diseñada para su cultivo en interior. Su altura debe alcanzar de forma permanente los 2,5 metros, siempre que se realicen tareas de poda con regularidad. Sin embargo, si cuentas con un espacio limitado no te preocupes ya que existen variedades más pequeñas. Al igual que el aguacate, el mango cuenta con un hueso en su interior, que es lo único que no se come de la fruta mientras que todo el resto se debe consumir sin ningún tipo de problema.

El mango peruano es uno de los mejores entre las frutas tropicales. Su único sabor, gusto, fragancia, además de los beneficios nutricionales que conoceremos a continuación, la hacen única en su especie. Los nutrientes y componentes de esta fruta varían en función del tipo y cantidad de la que estamos hablando. La mejor manera de disfrutarlo es comerlo al natural, o como mucho, acompañado de unas pequeñas gotas de limón. Algunos factores para saber cuáles son los mangos que valen la pena son su flexibilidad, olor, además de aquellos que no se hunden bajo presión.

Beneficios de comer mango

Ingerir mango tiene enormes beneficios para nuestro organismo y nuestro equilibrio nutricional. Los más destacados son los siguientes:

  • Es digestivo y previene el cáncer. Comer mango proporciona un grupo de enzimas al cuerpo que echa una mano al aparato digestivo y a limpiar el estómago para la descomposición de alimentos. Además, también ayuda a prevenir la posible aparición de cáncer gracias a la gran fuente de antioxidantes de la que dispone.
  • Reduce el peso y da una mejor salud cardiovascular. Cuando el mango no está maduro, sino que está verde, es una de las mejores frutas del mercado para ayudar a la reducción de peso. El mango cuando está maduro contiene una gran cantidad de azúcar. Por si fuera poco, tanto la fibra como la vitamina C contribuyen a reducir aquel colesterol que es malo, o también conocido como el LDL.
  • Fortalece los huesos y reduce el riesgo de anemia. La ausencia de vitamina K está completamente relacionada con el riesgo de sufrir cualquier tipo de fractura osea. Así, el mango se encarga de proporcionar este tipo de vitamina y prevenir este tipo de lesiones. Al mismo tiempo, si no se consume suficiente hierro en la dieta se corre el riesgo de sufrir anemia. Por ello, el mango también cuenta con este tipo de elemento en su composición.
  • Bueno para el hígado y la diabetes. Los trastornos hepáticos pueden ser tratados comiendo mango verde. Con este tipo de fruta se limpian los intestinos de posibles bacterias infecciosas, además de aumentar la secreción de los ácidos biliares. Los diabéticos también son un colectivo que deben apostar por consumir mango sin madurar. Acompañado de yogur ayuda a reducir los niveles de azúcar en el cuerpo y equilibrar nuestro organismo.

Entre los múltiples beneficios con los que también cuenta el mango, destaca también la ayuda que suministra a prevenir la aparición de cálculos en los riñones. Debido a que esta fruta es rica en fibra y agua, y baja en oxalatos permite un mejor funcionamiento de nuestros riñones. El principal motivo para conseguir esto es que es capaz de inhibir al virus de la gripe, siendo realmente recomendable su consumo por la mayoría de la comunidad médica a nivel mundial. Y, sobretodo mantenerse fresco en verano.

Cómo sembrar mango

Es uno de los árboles más sencillos para plantar y de cuidar, ofreciendo una gran variedad de frutos, y pudiendo crecer entre los 9 y los 20 metros de altura. A la hora de sembrar el mango, el primer paso es encontrar un árbol madre que dé buenas semillas y seguidamente por quitarle el hueso del interior, que actúa de protección. Este proceso debe hacerse con mucho cuidado ya que es la barrera que nos impide acceder a las semillas que permitirán iniciar el proceso de germinación. Si conseguimos quitarle esta protección a la semilla, también aceleraremos dicho proceso y lograremos que germine antes. Tras el período de secado de una semana aproximadamente ya será apta para ser sembrada. Una vez hayamos conseguido nuestras semillas, llega el momento de buscar el hábitat adecuado para su correcto desarrollo. Este no es otro que un lugar con una correcta hidratación, pero sin excederse ya que si le damos demasiada agua corremos el riesgo que se acabe pudriendo.

Debemos conseguir proporcionar a la planta una correcta temperatura y un lugar oscuro. En este sentido, sembrar mango dentro de  casa es perfectamente posible para que el período de germinación se haga de forma adecuada. Existen muchos métodos posibles, e incluso se podría enterrar una maceta y que el mango crezca adecuadamente. Una vez finalizado el período de germinación, plantaremos las raíces en una maceta para permitir que crezcan de forma correcta y totalmente vertical. Cuando lleguemos a este punto, deberemos llevar el plantón a una zona con exposición directa del sol. Además, debe permitir al árbol desarrollarse, ya que como se ha mencionado anteriormente se pueden alcanzar alturas cercanas a los 20 metros. Asegúrate también que el sistema de raíces es correcto, y que estas tengan una longitud mínima de los cinco centímetros. En cambio, si el lugar donde vives sufre cambios de temperatura y estas pueden descender, nunca saques el mango de la maceta ya que este recipiente es realmente cómodo para llevarlo dentro en caso que descienda la temperatura. En ese caso, será necesario podarlo regularmente.

Si necesitas plantar el plantón en una zona exterior también deberás seguir algunas recomendaciones. El cepellón deberá contar con una profundidad mínima con un agujero que deberá ser tres veces él. Añadiremos un tercio de mezcla para macetas de calidad, además de un tercio de arenas de jardín y llenaremos el resto con tierra. A la hora de traspasar el plantó a la tierra, deberemos tener mucho cuidado con él. La planta de mango deberá ser regada regularmente usando fertilizante con moderación, ya que sino dará más hojas que frutos, para prevenir la posible aparición de plagas. Es un trabajo de fondo, ya que la mayoría de árboles de mangos tardan entre cinco y ocho años en dar frutos. Es un proceso laborioso, pero la dulce espera vale mucho la pena.

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